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Personas mayores y mujeres cabeza de familia las más vulnerables al terremoto en Haití

05 febrero 2010.

Las personas mayores y las mujeres cabeza de familia son los dos grupos más vulnerables de los afectados por el terremoto ocurrido el 12 de enero en Haití.

Esta conclusión es uno de los resultados preliminares de la evaluación rápida de necesidades llevada a cabo por el Comité Permanente Interagencial (IASC, por sus siglas en inglés), coordinado por OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios) y el gobierno haitiano.

El propósito de la evaluación de las necesidades es proporcionar un panorama rápido y objetivo de la situación de emergencia en Haití, haciendo más precisas las estimaciones iníciales de las necesidades y mejorando la capacidad de definir prioridades de la asistencia en curso. La encuesta también ayudaría a identificar las amenazas emergentes que pudieran agravar la situación de emergencia.

El cuestionario se centró en el tamaño y los movimientos de la población, así como en la disponibilidad de viviendas, y el acceso a alimentos y agua. La sección dedicada a las cuestiones de género reveló que casi la mitad de los encuestados opinaron que había una falta de intimidad para las mujeres que viven en campamentos improvisados y en la calle, mientras que la gran mayoría dijo no había letrinas separadas para las mujeres, lo que podía hacerlas más vulnerables frente a violaciones y otras formas de violencia de género.

Un informe más detallado y concluyente sobre estos resultados estará disponible a partir de la próxima semana.

A pie, en coche, en helicóptero y a caballo

Ochenta estudiantes y profesionales voluntarios reclutados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), figuran entre los más de 100 inspectores e inspectoras de diferentes organizaciones y procedencias que realizaron la encuesta en todo el país.

"Esta encuesta no sólo se basa en entrevistas con personas clave en las zonas afectadas, sino también en datos recientes del censo", explicó Gabriel Bidegain, un demógrafo que trabaja para el UNFPA en Haití.

Para trasladarse por la zona hubo que emplear métodos creativos, puesto que muchas de las calles están todavía impracticables, no solo por los ladrillos caidos, barras de hierro destrozadas y otros escombros sino también por los campamentos improvisados y la gente que siguen teniendo que dormir en la calle.

Para recorrer Puerto Príncipe y llegar a áreas más al oeste, como Leogane y Carrefour, o la ciudad sureña de Jacmel los inspectores tuvieron que viajar a pie, en coche, en helicóptero y, en algunos casos, a caballo.

Tres equipos de personas con computadoras de mano

Los encuestadores dividieron el país en una cuadrícula con divisiones de 10 km X 10 km y recolectaron información en uno de cada tres cuadrantes, excepto en las áreas más afectadas de la capital y alrededores, que fueron recorridas en su totalidad.

"Muchos de estos voluntarios ya habían trabajado en la evaluación de necesidades de Gonaives [a raíz de los huracanes y las inundaciones que tuvieron lugar hace dos años]. Si no hubiera sido por ese precedente, no habríamos sido capaz de movilizar a tantos voluntarios y tan rápido ", dijo Bidegain.

Jacques Hendry Rousseau, voluntario y líder de uno de los equipos de tres personas, cubrió varias zonas afectadas, y dijo que encontró una enorme participación y voluntad por parte de la gente para aportar datos al estudio. "Esta es una experiencia de campo muy buena para estos estudiantes. Es su contribución a las tareas post-terremoto," dijo.

Los voluntarios recopilaron la información gracias varios ordenadores de mano y un cuestionario de doce páginas.

Información elaborada desde Puerto Príncipe por Trygve Olfarnes (UNFPA)

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